Canal: Quiero Cupcakes
Transcripción del Video
¡Hola y bienvenidos un día más al canal. Hoy voy a mostrar cómo hacer un bizcocho con tan solo tres ingredientes. Sí, sí, sí, tal y como lo habéis escuchado, voy a utilizar para hacer este bizcocho tan solo tres ingredientes básicos: harina, huevos y azúcar. Nada de harinas preparadas, nada de impulsores químicos y nada de cajitas de repostería.
Ya verás que con las técnicas que te daré en este vídeo, no te hará falta utilizar impulsores químicos como bicarbonato de sodio, levadura o polvo de hornear, porque el bizcocho te quedará muy esponjoso y alto. Además, es un bizcocho con un sabor muy neutro. Así que estad atentos, porque durante el vídeo daré consejos para poder darle toquecitos de sabor. De esta manera, podréis utilizar este bizcocho para hacer diferentes tartas.
Así que, si quieres saber cómo se hace este bizcocho con tan solo tres ingredientes, quédate a ver el vídeo, porque la receta empieza ya. Para hacer este bizcocho extra esponjoso, tan solo necesitamos huevos, harina de trigo común y azúcar blanco normal. Empezamos separando las yemas de las claras de los huevos. Por un lado, batimos las claras a velocidad media hasta que estén un poco espumosas.
Esto tardará más o menos unos 5 minutos. Puedes batirlo con una batidora eléctrica pequeña o grande, o incluso lo puedes hacer a mano. En caso de que lo hagas a mano, ten en cuenta que puede que tardes un poquitín más montando las claras, pero no te preocupes, que ya te digo yo que con unas varillas de mano se puede hacer perfectamente.
Cuando separen las claras de las yemas de huevo, asegúrate muy bien de que las claras no contengan nada de yema. De lo contrario, las claras montadas no quedarán tan firmes. Cuando tengamos las claras en este punto, es decir, a medio montar, le añadimos la mitad del azúcar y seguimos batiendo, pero en este caso a velocidad media-alta, para terminar de montar las claras.
Esto tardará aproximadamente unos cinco minutos más, aunque eso también depende de la potencia de vuestra batidora. Te aconsejo que no tengas prisa por montar las claras, es decir, empieza poquito a poco. Si empiezas directamente montando las claras a velocidad alta, es cierto que montará mucho más rápido, pero la burbuja será muy grande.
En cambio, si empezamos poquito a poco, las burbujas de aire que estamos introduciendo para montar las claras serán más pequeñitas, y eso hará que finalmente tengamos unas claras montadas muy consistentes. Una vez las claras estén montadas y estén listas, es decir, cuando estén bien firmes, las tapamos con un trapo limpio y seco, y las conservamos a temperatura ambiente para más adelante.
Ahora, en un bol aparte, vamos a batir las yemas y vamos a utilizar las mismas varillas que utilizamos para montar las claras, y las utilizamos así directamente, sin lavarlas ni nada, ya que en este caso no afecta. Agrega el azúcar restante directamente sobre las yemas y bate a velocidad alta durante 3 minutos o hasta que las yemas estén más blancas y esponjosas.
Si quieres darle matices de sabor diferentes a tu bizcocho, este es el momento de hacerlo. Así que, en este paso, podríamos añadir ralladura de limón o de naranja, o incluso alguna esencia o extracto, como por ejemplo de vainilla. Te recomiendo también que utilices los huevos a temperatura ambiente. De esta manera, tu bizcocho quedará mucho mejor y te resultará más fácil integrar todos los ingredientes.
Cuando las yemas estén más blanquitas y hayan aumentado su volumen, con un colador añade un tercio de la harina. Mezcla recitando a mano con la batidora apagada para que la harina no salga volando. Y ahora, con la batidora a la velocidad más bajita que puedas, bate durante unos segundos para integrar un poco la harina. Hecho esto, añade un tercio de las claras montadas e intégralas suavemente con una espátula.
Te recomiendo que las integres con movimientos envolventes y utilizando una espátula de silicona, así será mucho más fácil rebañar las paredes y el fondo del bol para mezclar bien todos los ingredientes. Seguimos añadiendo otro tercio de harina pasada por el colador y continuamos mezclando con movimientos envolventes utilizando la espátula de silicona. Añadimos otro tercio de las claras montadas y las mezclamos con movimientos envolventes.
Y ya vamos finalizando la masa añadiendo el último tercio de harina y el último tercio de claras montadas. Como ves, es muy importante integrarlo todo poco a poco y con movimientos envolventes, ya que de esta manera lo integramos todo muy bien, conservaremos el aire de las claras montadas y tendremos una mezcla muy esponjosa. Si sigues estos pasos, te aseguro que conseguirás una masa muy aireada y, por lo tanto, un bizcocho muy esponjoso.
Aquí ya tengo la masa lista, como ves, todo está bien integrado y la mezcla ha quedado perfecta. Este es el molde en el que voy a hornear mi bizcocho. Es un molde de 18 centímetros de diámetro y es de aluminio. Tiene 10 centímetros de alto y, como ves, no es desmontable. Por eso, cubro la base con papel de horno para luego poder desmoldar fácilmente el bizcocho.
Y en las paredes, no le pongo absolutamente nada, ni papel de horno ni spray desmoldante, ya que me gusta que el bizcocho se agarre a las paredes del molde para que suba mejor. Una vez tengamos el molde listo, volcamos toda la mezcla dentro. Si quieres, también puedes utilizar un molde de 20 centímetros de diámetro.
Tan solo ten en cuenta que, en ese caso, este bizcocho quedará un poquito más bajito, pero quedará igual de rico. Con un palito de brocheta o un cuchillo, repasamos el interior de la masa para romper cualquier burbuja de aire grande que se haya podido quedar. De esta manera, la miga de nuestro bizcocho quedará más uniforme. Así también, de paso, acomodamos la masa mucho mejor dentro del molde.
Por último, agitamos un poquito el molde para alisar la superficie y lo dejamos caer sobre la mesa de trabajo para asentar bien la masa. Hecho esto, nos llevamos el molde al horno precalentado a 180 grados Celsius, preferiblemente con calor arriba y abajo y sin ventilador. Y aquí podéis ver claramente cómo se produce la magia en este bizcocho. Aunque, por supuesto, que no es magia, son simplemente técnicas de repostería aplicadas correctamente.
En mi caso, este bizcocho tardó 40 minutos en estar listo, pero esto, como siempre, depende del tipo de molde y de horno que estemos utilizando. Puede que en tu caso varíe un poquito. Por eso, como siempre, te recomiendo que lo pinches en el centro con un palito o una brocheta para que compruebes que realmente está hecho por dentro.
Una vez tengamos el bizcocho listo, lo sacamos del horno y lo dejamos reposar a temperatura ambiente sobre una rejilla. Pasado este tiempo, ya podemos desmoldar el bizcocho. Y como se ha agarrado bien al molde, le vamos a pasar una espátula o un cuchillo por las paredes para despegarlo. Ahora, le damos la vuelta sobre una rejilla y le retiramos el papel de horno de la base.
Hecho esto, lo dejamos reposar a temperatura ambiente sobre una rejilla hasta que enfríe por completo, porque todavía está caliente. Una vez tenemos nuestro bizcocho listo, ya lo podemos degustar así tal cual o convertirlo en una tarta. En este caso, voy a cortar un trocito para que veas lo bien que queda.
